PALABRAS

26 septiembre, 2018
Yo la recuerdo bastante bien. Con sus trencitas a medio hacer y unos cachetes que parecían darle la vuelta al mundo, sonreía todo el tiempo y cantaba por todos los rincones; odiaba las clases de educación física porque de ninguna manera iban a contribuir en su formación como ser humano, pero amaba la ciencia y las plantas. Tenía una fascinación por los libros y los animales que daba ternura, y se esforzaba por ser la mejor (no lo lograba siempre) pero una que otra vez, sacaba las mejores notas de la clase. Era una persona bastante normal, ni extravagante ni extraordinaria. Solo normal. Yo la recuerdo bien. Pero la recuerdo porque al terminar las clases lloraba, lloraba mucho porque no veía su magia. Lloraba porque quería  brillar y ser de plástico como todas las que no eran sus amigas. Nunca supo cómo encontrar su lugar ni  mirarse al espejo sin reprocharse cada falla; no sabía que en esos cachetes gigantes los astrónomos habían descubierto galaxias y que al escucharla cantar, se conmovían hasta las niñas de plástico. Pero no se lo decían. No veía su magia, entonces se apagó. Yo la recuerdo bien porque de tanto llorar, olvidó cómo sonreir. Estaba asustada, no podía enfrentar la batalla con esos demonios. De vez en cuando le hablaban: “no vales nada” “eres tan fea” “eres gorda” “nadie te puede querer”; entonces se quedó callada y lo aceptó como su verdad. Es que el mundo no quiere entender que las palabras son poderosas. Hay unas que dañan. Hay otras que sanan. Que no cuesta nada cuidar lo que sale de tu lengua para ti o para los otros y así mismo, no cuesta taparse los oídos si lo que escuchas deja de edificarte. Lo digo con toda la fuerza: ¡No lo escuches! Ella postergó la batalla. Guardó silencio muchos años y siguió llorando cada vez más fuerte.  Rompió los espejos que le recordaban una realidad fabricada por el pasado y su imaginación. Creció. Y estaba irreconocible. Un poco más tierna, un poco más dura. Las palabras cambiaron, ahora casi todas eran flores pero ya no las  podía creer. La recuerdo porque a pesar de todo, seguía limpiando uno a uno cada rasguño. Los viejos, los nuevos. Lo intentó tanto, a veces con seguridad otras solo por joder… Cada vez que lo hacía se conectaba más con el universo y las palabras dolían un poco menos. Siguió. Su cabello aún tiene una trenza a medio hacer, pero ya no le disgusta… sus mejillas poco han cambiado. Pero ya sonríe, cada día un poco más. Quizás  la batalla dure toda la vida. O quizás, en un instante inesperado, ella misma se convierta en galaxia.    

Cartas a nadie

25 septiembre, 2018
Cartas a nadie. Son las palabras que no puedo decir ni contener más en mi pecho, son esas palabras que no te dije en la cara porque ya te habías ido hace tiempo, incluso antes de irte. Pero insistes en quedarte, en amarrarte a mi cabello y escuchar mis palabras, mientras las tuyas me matan. Estás tan enfermo de ego que no pudiste preguntarme tan si quiera si aún me quedaba voz. Yo ya estaba muda. Intento con todas mis fuerzas sentir una ínfima parte de todo el odio que te profesaba en broma, cuando no te odiaba aún. Cuando cada te odio era un te quiero; cuando cada te quiero era un te quiero, cuando creí, ingenua, que eras alguien distinto a quien ya me habías revelado. ¡Qué tonta he sido! pues se me olvidó por completo que te vi desnudo. Me obligué a cambiar el ángulo. Quise verte crecer, ser mejor… y casi te creí; pero a los castillos de arena se los llevan las olas, y las torres de naipes se destruyen con el viento… No sé cuando pasó pero perdiste el norte. Estás tan abierto a las oportunidades que las disfrazas, convirtiendo trampas en encantos. Vienes y vas. Sales invicto de las batallas porque sigues teniendo devotas. Perdóname, pero tuve que dejar de rezar. No te importa el caos que ocasionas, si pisas el pasto o pisas personas. Tu conciencia se rehusa a no ver los patrones, te crees la mentira. En este viaje no puedo acompañarte más. Y no es vanidad, pero estoy muy por encima de tu conformismo. Duele. Pero ¿a ti qué más te da? Mi residencia es ahora un pozo muy hondo, y aunque combinas perfecto con toda esta oscuridad, no hay manera en que seas bienvenido. De esta salgo sola, y si tengo algo de suerte, también saldré siendo mejor. Te quería. Pero las emociones no tienen interruptor y tu dejaste la luz prendida. En algún momento se ha de quemar. No te atrevas nunca a pedirme una explicación, porque a tu lado está la respuesta. Tomaste un camino más corto y burdo; yo no estoy para decorarte la vida, ni estaré más que dispuesta con el corazón y las piernas abiertas a recibirte en cualquiera de tus formas. Lo que soy, lo que seré… es mi ganancia. Hoy, perdiste tu.

ULULU

22 septiembre, 2018
Creo que no había llorado de esta manera. He llorado hasta la sequía, y luego lloré un poco más. Son de esas lágrimas gigantes que solo salen cuando sabes que algo se acabó. Quiero encontrar una explicación científica a mi malestar, un mapa que señale exactamente en qué parte de mi cuento empecé a perderme. En qué parte de mi cuerpo me dejé escapar. Ululu. Dolor. Lo siento pasear por cada uno de mis poros, se inventa una danza en mi estómago, enreda mi cabello; lo siento en mis dedos, en mis ojos, en la inconsistencia y la arrogancia. Camina sobre mi cordura, envuelve mi pecho y mi psiquis. Ululu me engaña. Me hace ver incluso formas inexistentes, distorsiona mi reflejo en figuras poco bondadosas, me hace dubitar. Me paraliza… también me libera. La rabia. Ululu y ella se llevan bien; pero me declararon una guerra que me ha dejado sin palabras ni respiración… he comenzado a enfermar. Escuché cómo murmuraban, me comparaban con lo risible y me dejaron abajo. Yo, con la voz gastada les pedí que se fueran, les grité (o lo intenté) que me dejen sola. Poco he logrado aún. Pero no tengo armamentos ni soldados. Solo me tengo. Ululu llegó antes de lo esperado. No me avisó. Vino sin manual de instrucciones y ahora estoy descifrando, descifrándome, descifrándolo… Encontré una luz; la encendí… Mi cabello era tan largo como mi historia, pero estaba tan sucio y manoseado que ya no iba a brillar. con toda la inseguridad que puede caber en un cuarto, entregué las tijeras… Si no hay recuerdos ni registros, no sucedió.     Ululu me ha abrazado.

Fragmentado

19 septiembre, 2018
Recuerdo que estaba jugando en la sala a ser cantante. Aún a mi edad sigo jugando un poco cuando estoy sola. En una de mis piruetas ((porque no eres un cantante de verdad si no bailas)) o al menos eso creía, rompí uno de los adornos de mi mamá. No tenían tanto valor ni eran importados de ningún país extravagante. Pero tampoco éramos millonarios. Romper un adorno, significaba perderlo para siempre y no hallarle reemplazo. Intenté unir las piezas con goma… pero no quedaba igual; me sentí mala persona. Así que empecé a golpear mi pierna con la palma de la mano, hasta dejarla muy roja; no tenía fuerza suficiente para hacerme daño, pero consideraba que una mala acción debía tener su castigo. Mi mamá con su amor me hizo comprender que hay cosas que con el pasar del tiempo se van, se pierden, se rompen. Que aunque intentemos arreglarlo, ya quedó fragmentado y hay que dejarlo ir. Talvez lloremos un poco… pero es normal. Estas cosas pasan. Lo que no es normal es hacernos daño, bajo ninguna circunstancia. Me sentí mucho mejor y aunque tuvimos que tirar el adorno, traté de cuidar mucho más lo que estaba a mi paso para no romperlo de nuevo. Tampoco yo volví a dejarme roja la piel. Lo material va y viene.   -¿Y las personas?… -También.   Cuando ya no somos niños, podemos ser también el adorno que se quebró. Depende de los ojos que nos miren, depende de las manos que nos toquen. Hoy soy el adorno, justo luego de haberse quebrado. Con o sin intención, partes de mi estan dispersas en el suelo. Reconozco algunas… otras no tanto. Hay también aquellas que me enfurece tenerlas o haberlas tenido. Mi mamá tenía razón. Si rompes algo, aunque intentes pegarlo no queda igual. Es por eso que nos separamos de quien nos rompe; es por eso que si rompemos a alguien (de la manera que fuera) esa persona se aleja también. Y si no lo hace, por amor o falta del mismo… nada vuelve a ser igual. No sirve de nada el remiendo. No nos pegan ni con cemento de contacto; pero no todo está perdido: rompernos es casi necesario para crecer. Para reconocernos; cada una de las piezas representa una parte de nosotros mismos. No nos pegan con gomita, nos reparamos solos. Más fuertes o más frágiles. Eso ya es a decisión. Yo por ahora, sigo observando mis fragmentos. Descubriéndome. Abrazando lo que me gusta y lo que no. Tal vez decir que estoy rota hoy por hoy sea un error…tal vez solo estoy en construcción.    

SUERTE O DESVENTURA

15 septiembre, 2018
Día 1: No se si llamarlo suerte o desventura. Tengo tanto por hacer que permitirme experimentar mis propias emociones sería catastrófico… incluso el simple hecho de pensar en ellas, ya representa un gasto de energía y atención opuesta a favorable. He elegido inhibir las ideas. Pero el desasosiego me está provocando arcadas, y no se vomitar; estoy experimentando la reacción de mi cuerpo al veneno de otras personas, cómo grita mi sistema inmunológico emocional contra lo injusto, lo ridículo, lo impensable. Me quiero ir de aquí. Día 2: He leído que puedes saber la verdad por la forma en cómo se siente; pero hoy quiero mentirme. Suerte o desventura, no soy capaz de maquillar la realidad a mi favor, ni permitirme falsear con mis propios juegos cosas evidentes, cosas que nadie puede ver. Solo yo. Y me enredo, me enredo tanto en algo que es mío, tan mío como de nadie más, pero quiero soltarlo. Dejar el enredo para los tibios, los insensatos, los que no aprendieron a amar. Que en esa guerra se maten los que se quieran matar, y yo… yo ya no. Día3: No tiene sentido dejarse para después. Aferrarse al vacío. Ya lo sé todo y tengo mis respuestas. Conozco el camino: enjugar las lágrimas. Suprimir los hechos tal como lo haría un político para ocultar su propia mierda. Seguir caminando. Suerte o desventura: Nunca me equivoco. Empezar “desde cero” con mentiras de fundamento, egoísmo y pensamientos irracionales… el festín de cinismo se te da muy bien. Suerte o desventura para ti. Y para mi, solo suerte… No me vuelves a tocar.    

MIMETISMO

7 septiembre, 2018
Supo que su color favorito era el rojo, y ella decidió desde ese día que de rojo vestiría su armario. Sacó los estampados y las flores  que tanto le gustaban porque sabía en base a la experiencia que cuando él la vea en ese nuevo vestido rojo, la miraría al fin por primera vez. Y así fue. Para ella, un instante glorioso. Para él, una sensación inefable. Quedó deslumbrado ante el espejismo; cambiar su forma de vestir fue una estrategia acertada pues el amor había llegado de nuevo a su regazo. A partir de ese momento se juró a sí misma mantenerlo feliz, ser juntos un solo cuerpo y una sola carne. Nunca más dejarlo ir. Y así fue. …Por un tiempo. Cuentan los fisgones que un día se lo vio comiendo sólo un plato excéntrico; uno de sus favoritos… un deleite total de sensaciones a su paladar y a su circunstancia; se lo contaron y ella, sin duda aprendió a preparar ese platillo. Se convirtió en una experta a la vez que se obligaba a si misma a disfrutar de la misma manera aquel plato desconocido. Él, vacilaba entre la tierra y la fantasía. Ella lanzaba hilos de colores que inventaba para él… pero a él solo le gustaba el rojo. Se conformó. Hilos rojos que fabricaba con un solo afán. Sabía en base a la experiencia que de esa forma él se quedaría a su lado. Incluso juró, que no era tan humano… era más un Dios. Todo lo mejor que la vida podía ofrecer estaba ahí, con él. Entonces ella se olvidó. Yo estuve ahí atenta a los hechos. Me enamoré de la historia y también me enamoré de él. La vi perderse, adaptarse a cada gusto y desventura, ofrecer su mimetismo a cambio de una caricia… La vi llorar y quise llorar con ella. Pero me enamoré de él y quería que me amara. Nunca lo dije. O talvez si… pero no me escuchó. Y el cuento de hadas se desvanecía con cada una de sus lágrimas. Él la dejó tantas veces, pero nunca la liberó. Ella no quería ser liberada. Yo esperaba mi momento para entrar. Espectadora y protagonista, pensé que desde afuera lo podría contener; hablo del sentimiento, de mi verdad. Y lo quería, pero siempre supe que no hay amor si no lo puedes tocar; y no hablo de la piel. Quise irme tantas veces. Yo tampoco quería soltar. Pero la vi llorar, la vi llorar tanto que sobrepasó lo absurdo y no… no valía la pena desbaratarse, liarse, perderse de esa manera. ¿Viste que la plastilina si se mezcla muchas veces, por más colores que tenga se vuelve gris? Ella ahora era gris. Talvez siempre lo fue.. y él seguía amando el rojo. Yo era el arcoiris. No dejaría ese espectro visible a cambio de su nombre. Quería que me amara, pero yo amaba el sol y la lluvia, las nubes y el reflejo de mis colores en el cielo. Quería que me amara, pero no me amaba.  
Personal

Cosas nuevas, cosas buenas

7 septiembre, 2018
Cuando el pasado te agarra, no te suelta. Me pasa desde muy chica. Cosas nuevas, cosas buenas: Lo pienso a diario porque todos nos merecemos la oportunidad de un cambio. Si él no te suelta, suéltalo tu. Tenemos esta ridícula artimaña de hacernos adeptos a la rutina, el historial de búsqueda siempre es el mismo y seguimos tomando de referencia el pasado, las mismas experiencias, la misma gente de mierda ((en serio se los digo, esta gente no cambia)) Pruébalo. Cosas nuevas, cosas buenas. Si la gente no cambia ¡Cambia tú! rie, llora, experimenta, déjalo ir. Creo que en el paladar está la metáfora de la vida, lo que nos gusta y lo que no… qué tan cobardes somos según el riesgo que representa probar otro tipo de comida, otra marca de milkshake… ¿Tomarías otra ruta al trabajo? Ya probaste otro color de labial? Muestra un poco más de ti, incluso un poco más de tu pecho (sea abundante o no). Se natural. Legítimo contigo mism0. Di no cuando no quieras y deja de ceder al compromiso. Se claro y déjate de rodeos. Que todos esperan manejar tu cabeza porque les diste ese permiso muchos años atrás. Cosas buenas, cosas nuevas… Regálate un amor que no te duela, quítate la ropa cuando quieras… y desviste al corazón; Entrégate a vivir, se presente para ti, se presente en los demás. ¿Para qué sirve la lástima y la manipulación? Déjale eso a los vaguitos, a los que no saben querer. La costumbre y la falta de personalidad los está devorando poco a poco. Están perdiendo… !Huye de ese sitio! Cosas nuevas, sentir… !Sentir carajo! Tenemos la estúpida manía de esconder la fibra,  endurecer al humano; no queremos entender que un día sin risa, un día sin llanto es solo un desperdicio… un día más que sumas a tu muerte… tu muerte viva.   Cosas nuevas, cosas buenas. Sigue repitiéndolo, juega con la vida… ama. Cambia, vuela!

Perderte, perderme.

18 julio, 2018
Procuro sacarme los lentes cada vez que imagino una vida sin tí, quiero voluntariamente que las formas sean ininteligibles cuando se trata de pensar en la simple idea de perderte. Despertar. Del otro lado de la cama ya no está tu nombre, tu mirada cómplice se desvanece poco a poco, y tu sonrisa… escasamente recuerdo ver una en tu rostro, mientras mis sábanas no se desordenan más desde tu ausencia. Viajar. Oh! Aquellas jornadas de física y descubrimiento, ahora habitan en otras dimensiones que escaparon de nuestras manos entrelazadas. Juntos, entregamos nuestra mirada al horizonte y de fondo: nada. Ritmos. No sé donde guardar las canciones,  esos discos intercambiados y las tardes en que tu voz era de un deleite, lo siguiente. Sonaba tan similar al silencio… tan placentero como un espacio vacío, solo para mí. Calor. Tu compañía, lo más parecido a una noche helada queriendo calentarse con el humo que quedó de la chimenea, tan ardiente como el té que olvidé beber y he dejado sobre la mesa. ¿Qué podría decirte? He despertado de mi irrealidad. Mi vida sin tí, lo más  parecido a mi vida contigo. Hoy te admito de frente que no…   No tengo miedo a perderte.  

FECHA DE EXPIRACIÓN

12 julio, 2018
Llevo un par de semanas con unas ideas que me dan vueltas a la cabeza, no podría decirse que son sueños frustrados (aún estoy muy joven para pensar así) pero sí son sueños que he postergado, como si no tuvieran fecha de expiración. Si, tal vez en los libros de superación personal encuentran cosas como (y léanlo por favor con voz chola): “Tus sueños no tienen fecha de caducidad” “¡Nunca es tardemmm para ser felizmmm!” “Si puedes soñarlo, puedes hacerlo”, etc… y pienso que sí, hasta cierto grado es cierto. Pero necesitamos ponerles 10 centavitos de urgencia al asunto. ¿Quieres algo? HAZ QUE SUCEDA! y no, no lo digo a modo “juzgatorio” de por qué no veo a más personas logrando lo que quieren; Este tema nace conmigo, aquí al desnudo. Hay tantos proyectos que he tenido en mente, y que los dejo ahí… puede ser por tiempo, o por miedo… todos tenemos un talón de Aquiles cuando de nuestro futuro y felicidad se trata, pero saben qué? a la larga terminan siendo solo excusas… y ya me he cansado. (Sobretodo por los estados de ansiedad continua que me han acompañado cuando me doy cuenta que no estoy haciendo nada por alcanzarlos… NADA!) ((O puede ser que sea solo la recarga de energía que estoy pasando hoy por hoy, ¿quién sabe?)) De lo que estoy segura es que nadie va a mover una sola piedrita en pro de eso que tanto anhelamos, a menos que empecemos a poner nuestras acciones en evidencia, y verán que ya al primer paso el cambio se respira… se nota. Puedo dar fe de eso (no me importa que no haya logrado un carajo hasta ahora) pero si he visto un par de veces, cuando he empezado algun reto… como más y más gente se suma, contagiados por la motivación de una simple persona. Porque eso es lo que soy: una persona con exactamente las mismas facultades que cualquier otro… con el mismo temor al fracaso y con esas ansias locas de cambiar (para bien, ojo!) jajaja No comparto con muchas personas toooodos los proyectos que tengo en la cabeza, lo único que se es que el tiempo es AHORA! que nadie nos garantiza un mañana… que talvez hoy es una excelente oportunidad para comenzar: Quieres tener un cuerpo fitness? GO FOR IT! Quieres tu propia empresa? GO FOR IT! Quieres irte a vivir a otro país? WHAT THE HELL!! JUST GO FOR IT! Quieres ser millonario? … (puedes llamar a Don Alfonso) o puedes llenarte de huevos y HACERLO REALIDAD!!! Nada te detiene, créeme. Si estás leyendo esto… si tuviste el tiempo para leer estas, mis palabras escritas al viento (o a la red) te puedo jurar, que tienes el tiempo, el talento y los recursos para hacer lo que quieras.   SO GO FOR IT!   Saludos cordiales.  

AÑOS ATRÁS

11 julio, 2018
Nos detuvimos ante lo sublime de las luces que hacían que incluso la magia se vea mínima a su lado. Nuestras manos entrelazadas y nuestros ojos entregados al instante, a la vida, a la perfección que solo conoce el que ha visto en carne propia un sueño hecho realidad… o al menos eso fue lo que soñé años atrás. Aquel tiempo en que la ingenuidad no era pecado y el amor era puro; ahora, gastado. Nuestro pequeño revuelo que nació entre violines y melodías, entre risas y cartas hechas a mano; ese amor que le ganó partida a la arrogancia, ahora se ha desvanecido. Pasó ya por tantos labios, se aferró a otros brazos y protagonizó otras historias. Tantas como fueron posibles, tantas historias excepto la suya… excepto la mía. Se ha ido para siempre. Y me detuve sola frente a las luces, queriendo con todas mis fuerzas que él, que sus manos estén ahí. Aquella danza de destellos entallaron mi alma y desmenuzaron mis sueños. Aquella torre  con su poder me desarmó y dejó de rodillas, vulnerable… Por un momento se apagaron las luces, y segundos después se encendió una llama. Una lágrima terminó de aniquilarme el orgullo, mientras comprendía que no era más un sueño.     Estoy aquí, sola… pero el fuego sigue quemando.

VIVIR EN PASADO

21 junio, 2018
Eso precisamente. Vivir en pasado. Vivir en otra historia, una que conocía a la perfección, donde todo estaba ordenado: la vida, la moral, la salud, mis planes, mi familia… (( Hola señor pasado, te he extrañado… ¿Podrías pasar por mi de nuevo? )) Muchas veces recibo el feedback de ser una persona demasiado feliz (a veces en exceso…); en realidad, no le veo nada de malo en tener la facilidad de sonreir o de bailar en cualquier rincón que se me cante; pero así como hay días buenos… también hay días malos. Y yo, que soy un personaje de carne y hueso… EXIJO MI DERECHO DE EXPERIMENTAR MAL HUMOR!!!! Coff… coff…. seguimos. Estoy llegando a un punto en que todos mis fantasmas, defectos y temores han hecho una chupa y están- en todo el apogeo de su ebriedad- haciendo de las suyas con mi vida. ¡Por Dios que me siento agobiada!. Talvez lo que tengo es una mezcla de  cansancio, pues en mi constante intento de complacer al universo, olvido que el día solo tiene 24 horas, que mi mente es un poco brinquilla y se distrae con facilidad, y que no se siente nada bien sentir que pierdo la cabeza y el control sobre las cosas que son mi responsabilidad en un 1oo%. Reconozco que estoy agotada física y mentalmente hace ya muchos meses, y esto simplemente, no contribuye en nada a mis intentos desesperados por respirar otros mundos… Realmente puedo decir que nada se compara a mi vida antes de los 23. ((Pido perdón por tenerlos de psico-lectores, pero dicen que hablar estas cosas hace bien. No soy mucho de desahogarme con alguien, más bien, creo que solo escribirlas al aire ya es terapéutico. Quien quiera leer, que lo haga, y si cambian de página  o blog, tampoco me ofendo.)) A todo esto, si me estas leyendo y sientes que estás entrando en esta etapa hardcore de la vida, escucha (lee) mis palabras: SAL DE TU CASA UN SÁBADO, MIRA UNA PELÍCULA, VETE A BAILAR, MANDA GENTE A LA MIERDA, CAMINA CON TU PERRO O DUERME TODO EL DÍA!!! HAZ LO QUE QUIERAS HACER! PERO REGÁLATE AL MENOS UN DÍA A LA SEMANA PARA CONSENTIRTE Y OLVIDARTE DEL MUNDO!!!… (es necesario). Nunca, pero nunca sean como Neia, porque neia no tiene remedio. Y al terminar este escrito, regresará a su trabajo, a enfrentar la vida y a extrañar su pasado. Regreso a abrazar a esos fantasmas, defectos y temores que hoy por hoy… ya son parte de mi. … Espero algún día aprender a soltarlos…
Historias

DECLARACIÓN

5 junio, 2018
Prohibido vender los sueños. Estuve pensando en “cosas de la vida”… (mi vida), y en cómo me estaba enganchando en la idea de mantener cerca a una persona que empezaba a volverse tóxica para mí; aún así yo insistía en que “él era mi destino” Conversando del tema con alguien un poco más sensato que yo, me preguntó algo que me dejó perpleja: ¿Cómo es ese hombre con el que te gustaría estar?, ¿Identificas las características que quisieras encontrar en él? No lo sé.- respondí. Y era cierto. Lo único en lo que yo pensaba hasta ese día era en cómo lanzarme de nuevo para “recuperar” aquello que estaba perdiendo. Un amigo, una relación, una persona. Sea lo que sea en lo que creas (Dios, el cosmos, el karma), lo cierto es que yo estaba atrayendo eso a mi vida. Estaba pidiendo a gritos mantenerme así. Era cómodo. Él era lo único que yo conocía y veía posible para mi… Me conformé. Entonces esta persona me dijo: “Cierra los ojos e imagínalo, imagina a ese hombre… ¿Cómo se ve a tu lado?” atrévete a pensar en ese hombre desde cero… sin pasado, sin historias. Sin un patrón al que estás acostumbrada… ¿Cómo es él? Confieso que al hacer esto terminé de sorprenderme… porque a quien ví, no era nada parecido a lo que me había acostumbrado a no tener… (porque fue así, nunca lo tuve). Y eso es lo que quiero compartir con ustedes… Al hombre que en un futuro cierto o incierto, estará en mi vida compartiendo conmigo aquella cosa mágica que unos llaman felicidad: “Estoy  sentada junto a él: un hombre increíble, noble, sensato… tiene un gran sentido del humor pero sobretodo es carismático en su trato conmigo y con el resto. Conversar con él, es bastante sencillo… no quiere decir que sea superficial, por el contrario, es del tipo que conoce temas del mundo, de cultura general… e incluso si no lo sabe, se ingenia una manera para expresar su punto. No pasa desapercibido, no se conforma. Cuando estamos nos entendemos, nos escuchamos; la base de esta relación es la confianza, la seguridad de que en él esta la libertad, el amor sin ataduras, la transparencia. Nuestras manos se acoplan perfectamente, como si hubieran sido diseñadas para estar entrelazadas. Este hombre se deja admirar, es visionario y esta buscando crecer profesional y académicamente creando su propia empresa y especializandose en su carrera con una maestría. Tenemos la certeza de que juntos vamos a construir un imperio, que nos vamos a comer el mundo con nuestro trabajo, que vamos a ser fuente e inspiración para más personas. Tenemos un rincón especial junto al mar, caminando al pie de la orilla… disfrutamos el tiempo viajando, conociendo nuevos lugares y culturas . Es una pasión compartida, así que no es sorpresa que nos vean en fotos y postales de distintos países y ciudades. Quien quita e incluso nos lanzamos a la aventura del “viaje mochilero” Es un hombre leal, y me ama como soy. Esta comprometido conmigo, en nuestra relación.
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